Parece que la palabra empresario ya no existiera. Parece que hubiera sido sustituida por emprendedor. Hay quien habla de burbuja, de moda pasajera,… Yo lo veo más bien como un nuevo ciclo. Es cierto que el número de publicaciones y expertos en emprendimiento es excesivo, pero el tiempo y, sobre todo, el mercado, lo irá desinflando.

Hace tiempo que entramos en una nueva era. Y por supuesto la globalización y las tecnologías han modificado también el perfil de empresario. En efecto, ahora se le llama emprendedor al otrora autónomo, fundador de una PYME, futuro dueño de una empresa familiar o visionario que transformará algún sector de negocio.

El otro día un cliente me comentaba que buscando en internet apenas habían encontrado despachos dirigidos a pequeños negocios. Al principio no le entendí, pensé que la mayoría de asesorías de empresas tienen ese mismo foco. Pero luego me dí cuenta de que se refería a que pocos profesionales se ofrecen para trabajar en la primera realidad de un emprendedor: crear un pequeño negocio. Porque cuando se emprende los recursos son limitados, empezar es un proceso muy delicado en el que la incertidumbre se puede llevar por delante toda la ilusión (y la energía) de un plumazo. No importa que el emprendedor piense más o menos a lo grande, la realidad es que están empezando. De alguna manera el mensaje de nuestra web cumplió su objetivo: ofrecernos como el cómplice legal en ese arte de empezar. En gran medida, ser un abogado o asesor para emprendedores es ayudar a practicar el bootstrapping en las áreas fiscal, contable, laboral o mercantil.

Más adelante, el emprendedor va manifestando otras necesidades. Dependiendo de su modelo de negocio, nuestra labor se queda en la asesoría de empresa o puede ampliarse con el perfil de startups a otros servicios en el área mercantil o del derecho de las nuevas tecnologías. En ambos casos intentamos ser lo más profesionales posibles, y mejorar día a día nuestros conocimientos técnicos. Pero creo que el principal valor es la capacidad para empatizar con el emprendedor-autónomo-empresario-CEO de startups. Un abogado para emprendedores debe saber trabajar a su lado, desde el núcleo de su modelo de negocio, con la misma pasión y entrega por su empresa que la que pone él mismo.

En conclusión, a diario vemos cómo está cambiando la figura del empresario. También tienen que transformarse el perfil y los servicios que un profesional necesario para una empresa como es el del abogado/asesor.